lunes, 21 de septiembre de 2009

Cronicario
Tláhuac no es más lugar de excrecencias... y menos si son ‘panchovilleras’

Sergio Rojas

La situación que viven actualmente los habitantes de la delegación Tláhuac, luego de ocurrido el asesinato de Manuel Cadena González el pasado lunes 14 de septiembre cuando defendió su propiedad de unos invasores profesionales de tierra, fue previsible. Muchas fueron las voces que en repetidas ocasiones advirtieron a la ciudadanía, previo a las pasadas elecciones de julio, que si finalmente se emitía el voto a favor de Alejandro López Villanueva, alias el ‘Grandote’, candidato a diputado local por el Partido de la Revolución Democrática, se corría el peligro de que la agrupación facciosa que éste dirige, la del Frente Popular Francisco Villa, incrementara su poder e impunidad en la demarcación donde ya venían despojando a particulares de su patrimonio en unidades habitacionales como la Villa Centroamericana.

Testimonio de tales advertencias se encuentran en varios números de la revista Nosotros; sin embargo, al final de cuentas pudo más el poder económico que el ‘Grandote’ empleó para comprar votos y voluntades, incluidas la de oriundos rastreros como la de un comisario ejidal de Tlaltenco que tras de confabularse con el nefasto jefe delegacional, Gilberto Ensástiga, para obligar a los ejidatarios a vender sus tierras al Sistema de Transporte Colectivo, aceptó ser el diputado suplente de quien sigue siendo (hasta que logren convencernos estos corruptos perredistas en el gobierno de que se ‘suicidó’) presunto asesino del magistrado Abraham Polo Uscanga.

Porque ahora gracias a la lumpenización de Tláhuac, fomentada por el funesto ‘Gilipollas’ (como se le conoce al obcecado jefe delegacional, ex invasor del campamento 2 de octubre) y alentada por el suspirante presidencial Marcelo Ebrard (quien gasta una fortuna en publicidad en medios de difusión condicionada a ignorar protestas y cuestionamientos a sus actos y actitudes), la demarcación se encuentra atiborrada de campamentos ‘panchovilleros’ y a merced de lo que estos malhechores dispongan, debido a que su dirigente mayor pudo llegar a la Asamblea Legislativa para desde ahí fraguar sus planes de convertirse en jefe delegacional en 2012, apoyado por el concuño de Gilberto, el próximo mandamás tlahuica Rubén Escamilla.

Los ‘panchovilleros’ significan un peligro para la integridad física y patrimonial de los pobladores de Tláhuac, debido a que constituyen el brazo armado represor del demócrata invertido que pretende llegar a la Presidencia de la República en 2012, para lo cual busca embolsarse más de dos mil 500 millones de pesos por concepto de comisiones por concesión de la línea 12 del Metro a la empresa ICA. Cantidad que está en riesgo ante la detención de los recursos federales y el recorte del presupuesto originalmente asignado a lo que el gobernante local considera como su ‘línea dorada’, por lo cual decidió rasgarse públicamente las vestiduras durante su pasado informe de labores, al acusar al presidente Calderón de tenerle ‘animadversión’ por lo que supuestamente ‘piensa y dice’ y ‘afectar los intereses de la ciudadanía’.

Apenas el pasado 19 de junio el joven León Michel de Ojeda Suárez, durante una fiesta familiar, fue también cobardemente asesinado en la Colonia La Estación por pandilleros de un campamento de los ‘panchovilleros’ que se apropiaron de un predio en las faldas del cerro que se localiza a la altura del Wal Mart, viéndolo desde la Avenida Tláhuac, sin que tampoco en esa ocasión la supuesta autoridad en Tláhuac hubiese querido intervenir en el esclarecimiento de los hechos.

¿Cuántos muertos más habrá en los tres años más que faltan de la administración perredista en Tláhuac?

La respuesta sólo compete a la comunidad de Tláhuac. Para eso y por primera vez desde que Marcelo Ebrard se encumbró como jefe de Gobierno, los pobladores de la cabecera delegacional consiguieron unirse en contra del jefe delegacional, cuya patanería e incompetencia finalmente congregó a la comunidad para exigirle, entre recordatorios familiares y alusiones a su estulticia, además de denuncias como la de que utiliza patrullas de la SSP para trasladar diariamente a su hija a la Universidad Marista y regresarla a su domicilio particular, que desista de ocupar la dirección general del Sistema de Transporte Colectivo Metro, la cual se sabe le pidió como premio de consolación al jefe de Gobierno, porque quiere perpetuar su nombre en Tláhuac como el promotor de que el Metro vaya a llegar a la jurisdicción y, obvio, busca estar presente cuando la fastuosa ceremonia de inauguración.

Sorprende el oportunismo del absolutista gobernante cuando decide presentarse ante los medios de difusión para anunciar medidas de seguridad con motivo de los asesinatos cometidos por un demente en la estación Metro Balderas, mientras que en el caso de Tláhuac, ante los crímenes cometidos por los gatilleros incondicionales de sus hijos putativos ‘panchovilleros’, finja demencia, recule, se esconda, se vuelva hasta cómplice con tal de no perjudicar a quienes le han servido para hacerle el trabajo sucio en la jefatura de gobierno, y como para tampoco empañar dizque su impoluta imagen como suspirante presidencial del 2012.

Este fin de semana la gente de Tláhuac continúa en plantón permanente en la explanada de la delegación Tláhuac, a la espera de que el jefe de Gobierno vaya con ellos a concretar soluciones específicas para poner fin a la impunidad del ‘Grandote’ y sus ‘panchovilleros’ asesinos. La situación, después de todo, la propiciaron Ebrard y el ‘Gilipollas’ Ensástiga por considerar que los pobladores de Tláhuac seguían siendo ignorantes agachones con los que podían hacer lo que les diera su gana. Por fortuna, la gente ya abrió los ojos.

Aquí en Tláhuac, cuya toponimia va más o menos en el sentido de que significa excremento en el agua, lugar de excrecencias o algo así, gobernantes como estos hambrientos de poder y riquezas han decidido instalar reclusorios, basureros metropolitanos y unidades habitacionales para trabajadores sindicalizados del Metro (todo lo que no pueden ver cerca de sus casas), pero sobre todo han seguido enviando turbas de ‘panchovilleros’ a invadir predios y apoderarse de departamentos desocupados en lugares como la Villa Centroamericana; incluso hasta ocupados, agrediendo a sus legítimos propietarios. Entonces, el Carnal Marcelo no tiene más opción que aceptar el venir a Tláhuac, como exige la gente, así como un día les vino a pedir sumiso y abnegado el voto, y a esgrimir su supuesta inocencia cuando los linchamientos de San Juan Ixtayopan (situación por la cual Vicente Fox lo corrió del cargo por incompetente, aunque francamente no hay a cuál irle, y posteriormente su mentor y protector, el mesías de Macusapana, lo redimió otorgándole otro cargo).

Al menos los habitantes de Tláhuac no están dispuestos a prestarse a la farsa con la que Marcelo Ebrard pretende engañar a millones de mexicanos con eso de que es un tipo capaz y honesto, cuando con motivo de las elecciones presidenciales vaya a recorrer el país con el cuento de que él es un demócrata de lúcido y avanzado pensamiento. Las cosas ya cambiaron.
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No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

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