viernes, 25 de septiembre de 2009

Cronicario
El gobierno capitalino aplica la censura en Televisa
Sergio Rojas
Hoy hace una semana que en la delegación Tláhuac sucedió el levantamiento de todo un pueblo, cansado de las tropelías y corruptelas de la administración perredista del jefe delegacional Gilberto Ensástiga, tras del asesinato de Manuel Cadena González el pasado lunes 14 de septiembre en el paraje conocido como Tempiluli, cuando éste pretendió evitar que un contingente de desalmados invasores de tierra lo despojaran de su propiedad y en defensa de su patrimonio y familia enfrentó a la mafia que opera con toda impunidad en el Distrito Federal bajo el manto protector de Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno, con el nombre de Frente Popular Francisco Villa, cuyo líder, Alejandro López Villanueva alias el `Grandote´, por fin cuajó su deseo de ser diputado de la Asamblea Legislativa.

Hoy jueves se cumple una semana de que la multitud enardecida de San Pedro Tláhuac se congregó en la explanada delegacional para exigir justicia y freno a la impunidad con la que operan los `panchovilleros´ en la delegación, y de que dos enviados, reportero y camarógrafo, del programa `Punto de Partida´, que conduce la periodista Denise Maerker y que se transmite los días martes por el Canal 2 de Televisa a las 23:30 horas, cubrieron minuto a minuto (desde las 12 horas a la medianoche) los enfrentamientos entre la población enardecida y los granaderos que cercaron el edificio delegacional, del que nunca quiso salir el acobardado jefe delegacional a dialogar con los pobladores.

El material informativo y las imágenes que recogieron los profesionales de la comunicación de la empresa Televisa, que incluían además una entrevista con la señora Gloria González, madre del occiso, según supimos de buena fuente estaba programado para que Denise Maerker lo diera a conocer en su emisión de antier martes 22 de septiembre; sin embargo, por presiones de la oficina de Relaciones Públicas de Marcelo Ebrard, el material fue censurado por directivos de la empresa. La periodista todavía quiso dar a conocer en unos cuantos minutos lo que estaba sucediendo en Tláhuac, pero de nueva cuenta la orden fue tajante: `Nada de lo que sucede en Tláhuac puede ser difundido´.

Con motivo de la transmisión del programa alusivo a las festividades del grito, Televisa incluso presentó la noche del 15 de septiembre imágenes que supuestamente daban cuenta de cómo la población festejaba en la explanada delegacional el aniversario de la Independencia, cuando en realidad a esa hora la población congregada afuera del edificio de gobierno repudiaba el asesinato de un miembro de su comunidad y desdeñaba la actitud impasible del jefe delegacional y del fiscal desconcentrado para proteger a los asesinos.

Sirva la actitud censuradora del jefe de Gobierno para darnos cuenta una vez más del control absoluto que ejerce en los medios de difusión para silenciar todo tipo de información que afecte su imagen como aspirante a la candidatura presidencial, y para corroborar que los impuestos que perrunamente se le cobran a los ciudadanos son destinados a la promoción de sus intereses políticos, cuando bien pudiese destinar esos dineros a resolver problemas apremiantes de la sociedad capitalina como son la falta de agua en delegaciones como Iztapalapa.

Lo sucedido en San Pedro Tláhuac hace una semana tuvo incluso dimensiones de mayor riesgo que las ocurridas la noche del 24 de noviembre del 2004 en San Juan Ixtayopan (fueron más de cinco mil personas y hubo enfrentamientos con la fuerza pública que dejaron varios lesionados), pero la ambición de Ebrard por silenciar cualquier manifestación popular que cuestione su absolutista proceder explica los denodados esfuerzos por aparentar ante la población del Distrito Federal y la opinión pública nacional que en la delegación donde tiene proyectados la construcción de multimillonarios proyectos de dizque obra pública) no pasa nada y que él es un abnegado demócrata dispuesto a ocupar la silla presidencial.

Lo más grave es que los `panchovilleros´ del Frente Popular significan un peligro constante para la integridad física y patrimonial de los pobladores de Tláhuac, y los supuestos gobernantes permiten que el ahora diputado local, el `Grandote´ Villanueva, actúe impunemente junto con su compinche Lamberto Perianza Ramos, presunto autor intelectual del asesinato del señor Cadena González, y más aún, el legislador salga ahora con el cuento de que él va a defender de invasiones irregulares las zonas de reserva ecológica de la delegación Tláhuac.

Como si la gente no conociera sus turbios antecedentes.

Por lo pronto, la comunidad mantiene la lucha y exige que Marcelo Ebrard venga a Tláhuac a dar solución a los graves problemas de inseguridad patrimonial que enfrenta. Aun cuando Ensástiga ha movido a sus operadores políticos para acallar las protestas públicas.

Lo cierto es que pese a la inquisidora que el jefe de Gobierno ejerce en la mayoría de los medios de difusión, principalmente radio y televisión, los tlahuaquenses están dispuestos a resistir, según han reiterado, los últimos tres años de administración de un gobierno emanado del Partido de la Revolución Democrática.

Con jóvenes dirigentes como Baruc Martínez, universitario que está por concluir sus estudios como historiador, cronista y luchador social con alto sentido de la honestidad y respaldado por la comunidad de San Pedro Tláhuac, el espontáneo movimiento surgido en Tláhuac tiene futuro y motivos suficientes para reiterar que, al menos aquí, la situación acerca del endiosamiento que las comunidades del altiplano tenían con respecto a los perredistas en los gobiernos central y delegacionales, ya cambió.
-------------------------------------------------------
No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

0 comentarios: