lunes, 10 de agosto de 2009

No todo lo que brilla es oro: el lado oscuro de la Línea dorada del metro

En agosto de 2007, Marcelo Ebrard presentó a la opinión pública el proyecto de la línea 12 del metro. Originalmente pensada para ser inaugurada en los festejos del bicentenario de la Independencia en México, tanto su ruta, el tiempo de conclusión de obras, el número de estaciones y su diseño de construcción subterránea han sido modificadas varias veces al enfrentar numerosos obstáculos, aparentemente no previstos.

El diseño del tren originalmente subterráneo corre de Mixcoac a Tláhuac, de poniente a oriente de la Ciudad, cuyas obras -que ya han iniciado- concluirán en 2011 (Tláhuac-Atlatilco) y 2012 (Atlatilco-Mixcoac) en sus dos etapas[7]. El tren tendrá una longitud de 24. 5 kilómetros, con 20 estaciones y correrá por las delegaciones Tláhuac, Iztapalapa, Coyoacán, Benito Juárez, Álvaro Obregón y Xochimilco. Aunque su diseño original se ubicaba sobre Eje 3 oriente, al encontrar suelos blandos y barrancas, modificaron su trazo hacia Ermita Iztapalapa y Avenida Tláhuac. Cinco estaciones se ubicarían dentro de la delegación Tláhuac: Olivos, Nopalera, Zapotitlán, Tlaltenco y Tláhuac, donde culminaría el trazo de la ruta. El trazo final, dado a conocer en febrero de 2009, contará con 2.8 kilómetros superficiales, 12 kilómetros elevados y un túnel de 7.8 kilómetros.



Ruta posible de la línea 12 del metro. En la estación Tlaltenco, hoy en tierras de cultivo, se ubicarían los “talleres” para resguardar y reparar los trenes.


La principal motivación del proyecto es mejorar el traslado de habitantes de la región oriente y suroriente de la Ciudad hacia el centro de la Ciudad de México. El objetivo público del proyecto es “brindar servicio de transporte masivo de pasajeros en forma rápida, segura, económica y ecológicamente sustentable a los habitantes de siete delegaciones” con el principal beneficio de que “se ofrecerá un servicio de transporte rápido, eficiente, ambientalmente limpio, económico y seguro”.[8]

Dentro de la propia argumentación oficial sobre la necesidad del proyecto se plantea que: Se aumentará la productividad de la Ciudad al reducir el tiempo de transporte; la inversión en el Metro detonará otros proyectos públicos y privados en la Ciudad; se logrará aplicar una alta inversión pública a la solución de problemas de transporte existentes en el sur de la Ciudad, además de obtener beneficios como la construcción de vialidades conforme a un proyecto integrado en la zona de influencia[9].

En conferencia de prensa el propio jefe de gobierno: “Destacó que esa obra tendrá impactos positivos, aunque alguno de ellos serán severos debido a que se trata de una zona aislada y no comunicada con el resto de la ciudad de México donde se tiene una tasa de crecimiento poblacional de 3.6.%”[10]

Sin embargo, Marcelo Ebrard resaltó las razones indirectas –además del beneficio de la mejora del transporte- que impulsan el proyecto: “Por su lejanía, dijo, esa parte del Distrito Federal se ha visto negada a las inversiones junto con una zona de Iztapalapa, por lo que se están convirtiendo en ciudades dormitorio, debido a que las empresas se niegan a instalarse ahí por lo difícil del traslado”. Ebrard mencionó que ese enlace permitirá mayor actividad económica, y más inversiones, por lo que cuidarán que este proceso sea ordenado”[11]

Tres empresas que no son precisamente “doradas”

En junio de 2008 con un valor aproximado de 17, 583 millones de pesos[12], tres empresas ganaron la licitación del Gobierno del Distrito Federal, considerada por el propio jefe de gobierno como la inversión más grande en materia de transporte en todo el país otorgándole a un consorcio que aglutina a tres empresas la construcción de la línea 12 del metro.


La primera de ellas, Alstom México, filial de la empresa francesa es una corporación centrada en el negocio de la generación de electricidad y la fabricación de trenes con extensión en más de 70 países. [13]

La cadena CNN, en su página web llamada EXPANSION narra así los detalles internos sobre el contrato para la construcción de la línea 12 del metro en ciudad de México[14]:

El día que se dio a conocer el fallo el director general ejecutivo de ALSTOM, Patrick Kron, llamó desde París a Cintia Angulo, responsable de las operaciones mexicanas de la compañía, para felicitarla; sin embargo la ejecutiva ya estaba pensando en concursar y ganar otro proyecto. “¡Cintia!, ¿Cómo te sientes? Dijo Kron, efusivo y contento por el nuevo contrato de 500 millones de dólares.

“Ya estoy pensando en el tranvía! respondió la ejecutiva, en alusión a la próxima licitación del sistema de transporte que el gobierno capitalino planea poner en marcha para cubrir la ruta del zócalo a Buenavista.

De nuevo la propia cadena de información resalta que: “Después de una racha de no ganar proyectos públicos de gran envergadura y de haberse visto salpicada en su reputación por presuntos actos de corrupción cometidos en el pasado, Alstom vuelve a la carga.” Y es que en 2003, la empresa francesa había tenido que ser salvada con recursos públicos del gobierno de ese país, que armó un paquete de apoyo de 3,000 millones de dólares para salvarla de la quiebra.

Siguiendo la información de la cadena: en México, el panorama tampoco era alentador. Alstom International, una división del grupo francés encargada de negocios en el extranjero, se defendía en los tribunales de resoluciones de inhabilitació n por parte de la Secretaría de la Función Pública (SFP), que amenazaban con impedir su participación en las licitaciones del gobierno.

En julio de 2004, la SFP sancionó a una antigua subsidiaria de Alstom International, por un presunto caso de soborno a funcionarios de la compañía Luz y Fuerza del Centro para obtener contratos durante licitaciones realizadas en 1999.

El gobierno argumentó que Alstom T&D -subsidiaria que el corporativo vendió en enero de 2004 al grupo francés Areva y que cambió su nombre por el de Areva T&D- hizo depósitos bancarios en el extranjero por 653,000 dólares a un ex director general de la paraestatal y un ex director de área para ganar dos contratos: uno por 36 millones de pesos y otro por 2.4 MDD.

La SFP multó a Areva T&D e inhabilitó a la empresa por dos años para participar en contratos del gobierno federal. Areva enfrentó el proceso legal, pero se deslindó del asunto argumentando que ellos compraron una empresa ajena. Salpicada por el escándalo y temerosa de que las resoluciones de la SPF afectaran sus operaciones en México, Alstom International obtuvo un amparo y se retiró del país.

Sin embargo esta empresa es sólo una de tres que presentaron en paquete su proyecto al Gobierno del Distrito Federal. La segunda de ellas es la conocida ICA (Ingenieros Civiles Asociados) dirigida por Bernardo Quintana Isaac. El analista empresarial José Guadarrama del periódico mexicano el Excélsior destaca el éxito de la empresa diciendo que “hace ocho años el panorama estaba nublado para la empresa; hoy, no se da abasto y sigue ganando proyectos”.[15] Y es que alrededor de la crisis económica en los años 90, la empresa ICA estuvo también en graves aprietos económicos. Estos fueron sorteados gracias precisamente a otro megaproyecto de infraestructura: la construcción de la presa hidroeléctrica “El Cajón”, en el norteño estado mexicano de Nayarit.

El propio dueño de la empresa, reconoce la importancia que tuvo para su negocio, la licitación de ese megaproyecto hidroeléctrico: “Cuando ganamos la licitación de El Cajón toda la percepción del mercado y de los inversionistas cambió, sobre todo cuando pudimos hacer el cierre del paquete financiero. La licitación fue por cerca de 800 millones y el paquete financiero de 600 millones. A partir de ahí todo empezó a salir mejor”.[16]

Los efectos de la construcción de la megapresa de El Cajón, van desde daños ambientales como la desecación de 230 ojos de agua que había en la región hasta la división comunitaria y la falta de indemnización a varios de los desplazados por el vaso de agua de la presa, muchos de ellos huicholes. Guadalupe Rivera, de la asociación Kupuri quien ha dado acompañamiento a las comunidades afectadas aseguró a la revista mexicana PROCESO, que las comunidades reubicadas sienten temor debido a que:

“el nivel del embalse ya se encuentra a menos de 300 metros de sus nuevas casas; por el peso del agua se producen temblores y las viviendas ya presentan cuarteaduras. Está en riesgo la gente porque el agua está mucho más arriba de lo que dijo la Comisión; no sabemos si no tienen buenos técnicos o no previeron bien, o no quisieron pagar más”.[17]

Por otro lado, ICA estuvo involucrada también en el escándalo carretero en México ya que el Gobierno Federal le concedió diversas licencias de explotación de carreteras, a pesar de que esa compañía fue una de las que perdieron estos derechos con la crisis de 1994 y gozaron del rescate del erario público[18], envueltos en denuncias de corrupción y fraude. Ahora goza de la concesión por 30 años de poco menos de 1000 kilómetros de carreteras.[19] ICA junto con otras empresas constructoras realizó el proyecto de la llamada “autopista del sol” que une a la ciudad de México con el puerto de Acapulco y que provocó un fuerte escándalo cuando el Secretario de Comunicaciones y Transportes Pedro Cerisola reconoció muchos años después de entregada la obra que “es una carretera que estuvo mal construida, que tiene problemas de taludes inestables, que tiene problemas de sub-bases, que también están inestables”[20] entre muchos otros problemas.

ICA fue acusada en el estado de Puebla, de negligencia por el desgajamiento del cerro Necaxatépetl, provocando la muerte de cuatro personas y las lesiones de 4 más.[21] Una evaluación preliminar elaborada por los especialistas del centro Universitario para la prevención de desastres regionales de la Universidad Autónoma de Puebla (CUPREDER) estableció que la principal causa del desastre fueron las obras realizadas por la empresa en el lugar.

Por último, la tercera empresa del consorcio constructor, CICSA (Carso Infraestructura y construcción) es parte del grupo CARSO del magnate mexicano Carlos Slim considerado uno de los hombres más ricos del mundo con una fortuna cercana a los 50 mil millones de dólares. Es una de las compañías de infraestructura más grandes de México, y participa en la construcción de ductos de petróleo, gas y agua. Asimismo, en la infraestructura de telecomunicaciones para TELMEX y América Móvil.

El director de la empresa Jorge Serrano, según un boletín de la agencia REUTERS declaró a nombre de CICSA: Estamos interesados en convertirnos en un jugador importante en los proyectos de infraestructura en México'' y añadió: “Estaremos analizando la participación en grandes proyectos como (la planta hidroeléctrica) La Parota''.[22]

Serrano se refiere al megaproyecto hidroeléctrico a realizarse en el estado de Guerrero, sobre el río Papagayo, muy cerca de Acapulco, donde se construiría una presa del tamaño de dos veces y media la bahía de ese puerto, afectando directamente a 25 mil campesinos e indirectamente a 75 mil más y donde ha surgido un enorme movimiento de resistencia al proyecto. El Consejo de Ejidos y comunidades Opositores a la presa la Parota (CECOP) que reúne a 22 comunidades afectadas, considerado uno de los principales movimientos sociales del estado guerrerense, ha denunciado y hecho visibles innumerables irregularidades entre ellas la falta de información, violación del derecho de consulta para pueblos indios, una política de división comunitaria, la realización de asambleas ilegales para aprobar el proyecto en las que habrían “votado” muertos y migrantes residentes en Estados Unidos, represión, órdenes de aprehensión contra los opositores y en especial, falta de escucha ante opiniones alternativas de los propios campesinos y expertos sobre temas como manejo de la energía, el agua y el propio concepto de desarrollo. La tensión que ha provocado el proyecto ha dejado un saldo de 4 muertos del lado de los opositores y violentos choques con las fuerzas policiacas del Estado de Guerrero. Sin embargo, la fuerte organización campesina ha detenido el proyecto durante casi 6 años de resistencia.

Y es que GRUPO CARSO impulsa numerosos proyectos inmobiliarios en todo el país (no sólo a través de CICSA), como el proyecto de la Plaza Carso, con un costo de 800 millones de pesos, realizándose en la colonia Irrigación, aledaña a Polanco en Ciudad de México, que integra tres torres de departamentos de lujo, el nuevo recinto para el museo Soumaya, un edificio para el corporativo CARSO así como un centro comercial.[23]

En el centro histórico de la ciudad de México el grupo CARSO anunció en marzo de 2009 proyectos de “recuperación” de inmuebles para transformarlos en departamentos, centros comerciales y un gran centro de información turística multimedia. Es conocida la participación de Carlos Slim y su grupo empresarial en el proyecto de recuperación del Centro Histórico que en 2003 anunciaba que a invitación del entonces jefe de gobierno Andrés Manuel López Obrador y del también entonces presidente Vicente Fox, Slim invertiría más de 900 millones de pesos en la compra de 46 inmuebles además de un enorme paquete de proyectos que incluyeron la rehabilitació n de la famosa Torre Latinoamericana por 142.5 millones de pesos, proyectos de vivienda y hasta la remodelación de la sede de la Bolsa Mexicana de Valores.

Sin embargo, para 2007, los inmuebles adquiridos por el grupo empresarial de Slim (a través de otra empresa más: Compañía Centro histórico de la Ciudad de México –CENTMEX-) obtuvo un incremento de 58 por ciento en el valor neto de dichos inmuebles al pasar de 481 a 762 millones de pesos[24], entre 2003 y 2006, a pesar de que sólo adquirieron una decena de edificios más dando el total de 58 inmuebles controlados por la empresa que suman 33 mil 804 metros cuadrados. La empresa, que cotiza en la Bolsa de Valores, tiene inmuebles que subieron su valor al quedar “limpias las calles” de vendedores ambulantes por disposición del Gobierno del Distrito Federal y reconocía en un informe para sus inversionistas las ventajas de la zona, pues los únicos competidores que enfrenta son el gobierno local y la iglesia católica.[25]

Slim entre otros empresarios ha ganado la concesión de la operación, administració n y explotación de la infraestructura que se desarrolle en los llamados centros de transferencia modal (CETRAM), es decir, en paraderos de autobuses donde terminan distintas líneas del metro, en lugares como El Rosario, Martín Carrera, Zaragoza y Politécnico[26]; también la construcción y operación por 30 años de la autopista de 223 kilómetros de longitud denominada Libramiento Arco Norte[27] de la Ciudad de México y el proyecto en el vecino estado de México de “Ciudad Jardín” en Ciudad Nezahualcoyotl, a través de una firma más: IDEAL (Impulsora para el desarrollo y el empleo en América Latina) donde se pretende convertir un tiradero de basura recientemente cerrado en una inversión de 150 millones de dólares para edificar un centro comercial con 178 locales donde ya están empresas del propio grupo Carso como Sanborns, SEARS o Dorian`s; además de un hospital de la cadena Star Médica, colegios, deportivos, supermercados Wal Mart y hasta un campus de la Universidad La Salle[28].

Y es que el Gobierno del Distrito Federal y el Gobierno Federal han impulsado desde el sexenio pasado una agresiva política de incentivos fiscales, facilidades administrativas, tarifas preferenciales y condonaciones en ocasiones de hasta el 100% en impuestos que comenzaron en el llamado corredor Reforma-Zócalo[29] con inversiones cercanas a los 20 mil millones de pesos que contemplaba enormes proyectos corporativos como fue la construcción de la Torre Mayor, hoteles, remodelaciones, estacionamientos, plazas, además de el propio fondo de inversiones para el Centro Histórico, sin contar los enormes proyectos de infraestructura vial como el segundo piso.

El actual jefe de gobierno Marcelo Ebrard aseguró a inicios de 2009 que sólo en los dos primeros años de su gobierno (2007 y 2008), fueron aprobados 173 proyectos de infraestructura.[30] Aún más, se estimaba en esa misma fecha 63 proyectos inmobiliarios más de gran envergadura que tendrían una inversión de 39 300 millones de pesos.

Ante empresarios de la construcción el jefe de gobierno Marcelo Ebrard aseguró que la inversión en obra pública constituye una prioridad de su gobierno, resaltó la importancia de la atención al sector inmobiliario en la capital del país, ya que es uno de los principales sectores de la economía local y señaló que “a su gobierno le interesa que los proyectos y los procedimientos sean los más expeditos posibles y no se estorbe a ningún proyecto de inversión en la capital”.[31]

autonomía! autogestión! horizontalidad!
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No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

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