viernes, 12 de junio de 2009

Cronicario / Viernes 12 de junio de 2009

Ojos de agua y fallas geológicas a metros del Metro

Sergio Rojas

Desde el pasado lunes más de 30 mil habitantes de las colonias Selene y, paradójicamente, Ojo de Agua, en la delegación Tláhuac, carecen de agua potable, debido a la rotura del conducto principal que abastece del vital líquido a esa parte de Tlaltenco, porque el colector sufrió una segunda rotura provocada por una de las varias fallas geológicas que atraviesan la jurisdicción, pero que el gobierno capitalino se ha empecinado en ocultar debido a que a unos cuantos metros del lugar se encuentra el predio de Terremotitla, justo donde se construye la terminal de lo que será la línea 12 del Metro, la «línea dorada» del jefe de Gobierno Marcelo Ebrard, como acostumbran ironizar vecinos de la demarcación cuyas tierras les fueron expropiadas para tal fin.

La noche del pasado lunes ocho de junio la rotura del tubo de agua potable, cuya falla se localiza enfrente de la puerta principal del Colegio Becquerel, ocasionó el derramamiento de millones de litros de agua potable que inundaron varias calles a la redonda, por lo que Montes de las Cordilleras, la importante arteria que conecta Avenida Tláhuac con el Eje 10 Sur y la Autopista México–Puebla, tuvo que ser cerrada al tránsito vehicular por elementos de Protección Civil de la delegación, debido a que por ahí fue imposible que circularan automóviles particulares ante el más de medio metro de altura que alcanzó el nivel del agua.

Otras calles de la Colonia Selene que se vieron inundadas por los millones de litros de agua que salieron durante horas de la gigantesca fuga fueron Mar de la Tranquilidad y Mar de los Nublados, mientras que en la Colonia que por la descomunal fuga hizo honor a su nombre, Ojo de Agua, los vecinos de las calles Vicente Castañeda (así como las tres canchas de futbol que a esa altura se encuentran) y Juan Andrew Almazán, donde se localiza el colegio particular, el agua que por horas brotó a borbollones hasta levantó el pavimento.

El agua inundó una área de aproximadamente 10 cuadras a la redonda, debido a que, como es común en la administración del jefe delegacional Gilberto Ensástiga, en Tláhuac los servicios de emergencia tardan hasta 24 horas en reaccionar ante alguna contingencia, sobre todo porque el delegado ha estado más ocupado en organizar actos públicos en busca de que los vecinos lo consideren como el «mejor que ha tenido» la jurisdicción en toda su historia, según lo equiparó hace unos días Delfino Garcés, director general de la Corena, y a quien por cierto este viernes a las 10 de la mañana ejidatarios inconformes con dicho organismo le van a clausurar sus oficinas.

Por lo pronto, y mientras Ensástiga anda en busca de reconocimiento popular dado que busca, según colaboradores suyos, que cuando menos en la explanada delegacional se le agradezca la «modernización» de Tláhuac y se perpetúe su memoria con un busto de bronce, los habitantes de dichas colonias cumplen prácticamente cuatro días sin agua y lo único que desean es que concluya ya la actual administración, aunque saben que el siguiente delegado será el concuño del actual, el también perredista Rubén Escamilla.

Hasta el momento todavía es posible ver grandes charcos en algunas calles, mientras apenas una docena de trabajadores deambulan la noche del jueves por el descomunal boquete que tuvieron qué hacer en torno a la rotura del tubo, ante los problemas que sin duda alguna continuará ocasionando esta falla geológica que, como otras muchas, y ante la obstinación oficial por comenzar obras en la zona, ninguna autoridad se dignó a atender las advertencias de los «inoportunos» vecinos.

Al respecto, dos señoras que pidieron mantener su identidad en el anonimato, debido a los desplantes autoritarios del jefe delegacional, «ya ve que nomás siente que alguien no está de acuerdo con él y de inmediato le echa encima a los granaderos», dijo una, aseguraron que empleados de la delegación les dijeron hoy por la mañana que si querían tener agua potable debían saberse ya el remedio para sus males. Y ante el desconcierto de las señoras que atónitas preguntaron por el nombre de la fórmula para tener agua, los empleados de Ensástiga les dijeron: «Comprometer su voto por Rubén Escamilla el cinco de julio. Ustedes que lo hacen y si no les arreglan para mañana el desperfecto, seguro que el ‘licenciado’ (sic) Ensástiga les manda una pipa de agua».
-------------------------------------------------------
No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

0 comentarios: