miércoles, 1 de abril de 2009

El ecocidio asecha a Tláhuac

El ecocidio asecha a Tláhuac


De no tomar a tiempo Marcelo Ebrard, titular del GDF, las precauciones para que la Línea 12 del Metro se convierta en filón de oro de latifundistas urbanos y usureros inmobiliarios, la saturación habitacional podrá alcanzar niveles de ecocidio en Tláhuac, delegación del sureste capitalino considerada hasta ahora, con Milpa Alta, “la provincia de la Ciudad de México en el Distrito Federal”.

Las consecuencias podrían ser peores que en Azcapotzalco, donde se perdió totalmente la Hacienda del Rosario con sus alfalfares y maizales, convertidos ahora en “selva de asfalto”, que han transformado al noroeste de la Ciudad de México en “la jurisdicción más contaminada del DF, donde las “vías rápidas” son arterias congestionadas de automotores que lanzan monóxido de carbono que envenena la atmósfera.

Tláhuac pudo salvarse cuando estuvo en funciones el jefe del Departamento del D. F., el licenciado y general Alfonso Corona del Rosal –1966-1970–, quien propuso crear en Tláhuac la Cuenca Lechera de El Rosario que había en Azcapotzalco.

Pero hubo otras opiniones y en vez de aprovechar para la Cuenca Lechera de Tláhuac las aguas tratadas del Cerro de la Estrella, en el período de Octavio Sentíes Gómez –1971-1976– lejos de realizar ese proyecto, quedó totalmente prohibido el funcionamiento de establos y ganadería en el Distrito Federal.

Inconformidad entre ejidatarios

El sureste capitalino constituye en terrenos de Tláhuac y Milpa Alta, un factor determinante del equilibrio ecológico existente que sufrió deterioro con la eliminación de la zona de siembras y la hacienda de El Rosario. La agricultura y una “ganadería de patio” o de subsistencia familiar, son actividad predominante de los tlahuicas.

Ejidatarios de San Francisco Tlaltenco, Santa Catarina Yecahuízotl, San Andrés Mixquic, San Juan Ixtayopan, San Juan Zapotitlán, San Nicolás Tetelco y la cabecera delegacional San PedroTláhuac, se entristecen porque sus tierras agrícolas expropiadas empiezan a extinguirse y afirman que, como en el caso de la Central de Abastos de Iztapalapa, se afecta más de la superficie que se necesita para el proyecto.

Sin considerar que el agua potable disponible ya no alcanza para más gente en el D. F., se tienen proyectos para construir en Chalco unas 100 mil viviendas; en Cuautla, se habla de 20 mil; en Milpa Alta, los contratistas, apoyados por funcionarios, también tienen sus planes y creen que podrían ser 50 mil las viviendas en condominio las que podrían edificar, lo que acrecentaría sus ya inmensas fortunas

Se transformaría Tláhuac en zona de oficinas, superalmacenes de extranjeros. En las faldas del Popo habría viviendas. El Metro y microbuses acercarían al centro.

Manuel Camacho Solís y Ebrard – jefe del Departamento del DF y secretario de Gobierno, respectivamente, en el período 1988-1993-, autorizaron la construcción del “primer mundo” de Santa Fe, convertido actualmente en “galimatías” vial sobresaturado, lo que hace concebir a latifundistas y “desarrolladores urbanos” que Tláhuac puede ser otro Santa Fe, con “edificios inteligentes”, áreas de inversión de primer mundo, lo que supone que los actuales dueños de la tierra en Tláhuac, sus campesinos, tendrían que irse a vivir a otro lado.

Hay quienes confían en que Ebrard no permitirá esto. Creen que el sureste del D. F. no será extinguido por la vía del ecocidio. Debe sobrevivir como “la provincia en la capital”. Esperan que no se repita el caso de la hacienda del Rosario, en Azcapotzalco, que la Línea 12 no sea ocasión para que los lugareños de Tláhuac pierdan su forma de vida y su hábitat que es la agricultura y, consecuentemente, la producción de víveres.

mmc.informacion@yahoo.com.mx

No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

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