miércoles, 15 de abril de 2009

Crónica de una “Dicta burra” anunciada

Crónica de una “Dicta burra” anunciada

Por Sergio Zárate R.

El “Gorilato” de Tláhuac, reconocido gobierno tipo “policíaco” representado por Gilberto Ensástiga Santiago, que ha impuesto a los habitantes de esta demarcación un clima de miedo, impunidad, descomposición e inseguridad; quiere ahora asestar el golpe definitivo que consolide su visión oscurantista y colocar a su flamante cuñado, con sus respectivos compinches, en la jefatura delegacional; con el claro apoyo del, con todo respeto, caricaturesco conductor televisivo, el “carnal” Marcelo Ebrard; es decir que, bajo estas circunstancias, parece que vamos a tener que aguantar los tlahuaquenses a un personaje quizás mucho peor, o más peligroso para la democracia, que Ensástiga; porque su encargo es “cubrirle”, al costo que sea, las trapacerías a su familiar por al menos 3 años, del mismo modo que lo hicieron sus antecesores sin ser precisamente familiares. Es una larga cadena de intereses políticos, económicos, familiares y personales la que hace surgir la ingobernabilidad que hoy se vive en tlahuita la bella, principalmente porque han sido los mismos funcionarios durante más de 9 años (familiares, amigos y demás ocupando rotativamente posiciones estratégicas en la estructura delegacional) y porque a pesar de que se piensa que habiendo obra pública hay desarrollo, pues no quiere decir que haya democracia, y ese desarrollo posible no se refleja, en este caso, en lo social. Se pueden concluir muchas cosas pero, atando cabos, parece que aquí todo se pensó maquiavélicamente, porque ante los hechos actuales no se logra interpretar de otra manera; por más que uno lo quiera tratar de entender con base en la democracia, el humanismo y hasta con el positivismo, pues no hay forma, ya que al final todo termina teniendo tendenciosos tintes electorales; esto posiblemente se planteo así para que la manipulación sea la que reine y poder andar en “caballo de hacienda”, mirar a los demás desde lo alto de la “montura”, con actitud de caciques reencontrándose y respirando “aires” de autoritarismo; esta es una crónica, veamos:

1. La inseguridad y la decadencia promovidas desde la jefatura delegacional, sienta ya sus “reales” en toda la delegación: La falta de una oferta cultural de calidad, la falta de prevención, la corrupción eterna, la consecuente impunidad, el desempleo, la falta de espacios de expresión para algunos sectores sociales, la anarquía que proviene desde el mismo gobierno delegacional (sin desarrollo laboral y con un sinnúmero de “aviadores”), la falta de apoyo verdadero a la educación local, ausencia total de espacios democráticos, la cancelación de espacios deportivos, servicios de mala calidad y muchas, muchas otras causas que han alcanzado puntualmente la descomposición social que, suponemos, han estado anhelando para darle continuidad a la manipulación citada. ¿Y como lo hacen? Entre otras formas, utilizando las necesidades de la gente (trabajo, comida, salud, vestido, etc.), prometiendo, “regalando”, cayendo en la mentira y asumiendo la traición; “colocando” y convirtiendo a personas sin academia (ni siquiera autodidactas) y con una ignorancia marcada en la estructura delegacional como lideres de proyecto, jefes de unidad y hasta de directores generales; para que no haya avance, ni compromiso con la gente y, mucho menos, conocimiento de los servicios públicos que tienen por obligación prestar con calidad. Finalmente todo sirve para acentuar el declive.

En Tláhuac podemos afirmar hoy que en sus pueblos, ejidos, colonias, unidades habitacionales, edificios delegacionales, casas de cultura, centros comunitarios, bibliotecas, etc.; solo se observa, para donde usted voltee, a la impunidad; todo mundo (autoridades y ciudadanía) haciendo lo que se quiere sin limites; nadie haciendo valer sus derechos y obligaciones, en un ambiente de “tolerancia” sin parangón; solo basta con acudir a sus edificios públicos y advertir trabajadores delegacionales olvidados, vulnerables y discriminados; caminar por calles y avenidas, “andar” la parte rural y confirmar el decaimiento social que quizás, a través de la omisión, han estado “construyendo” desde la jefatura delegacional en turno. El objetivo que han logrado, hasta este momento, es el que vivimos, el de haber cimentado un ambiente de decadencia en espiral, donde la mayoría de la gente, preocupada por sobrevivir, omite el respeto, olvida los valores, violenta abiertamente los derechos de los demás, busca sin miramientos ampliar su espacio dañando a otros; como si estuvieran imitando a los gobernantes. Ciertamente la gente de Tláhuac no suele denunciar absolutamente nada, puede ser temor o no se confía en la autoridad local, o, simplemente, no hay conocimiento de innegables derechos y obligaciones; y esto favorece a la delegación que, descartando la verdadera impartición de justicia, del derecho social y la promoción de una cultura de la denuncia y de la prevención; puede seguir “administrando” la corrupción, no rendir cuentas claras y transparentes y continuar el trato indiferente y prepotente que dan a la gente ¿Esto es o no decadente? ¿Qué encontramos bajo estas circunstancias presumiblemente creadas, desarrollo, descomposición social o inseguridad?

2. Por urgencia de un Hospital de Especialidades en Tláhuac, se toma la decisión de construirlo en el interior de una unidad habitacional, en el mismo lugar donde, se afirma, años antes Televisa prefirió, después del respectivo estudio de mecánica de suelo, no construir canchas de futbol rápido; es decir que se construye sobre una falla local activa. Es posible que, por esta razón y otras sísmicas, puedan surgir a través del tiempo, hundimientos, grietas y hasta daños estructurales en condominios (algunos con cartera vencida) de Villa Centroamericana. La pregunta que se impone es: ¿El cuñado Escamilla y el GDF van a apoyar, en su momento, a todas esas familias que exijan el pago de una renta mensual de emergencia, como resolvieron en el caso de Paso Conejo, también por posibles hundimientos? Nadie espera que la tierra deje de moverse por un hospital, es notorio que se escogió el lugar menos propicio para su construcción, entonces solo resta desear que le dure muchos años al pueblo y que los condóminos no sufran las consecuencias que pueden ser fatales. Es una empresa reconocida la constructora y eso genera un poco de confianza, pero finalmente, en este caso, como muchos otros, no se pensó con democracia, porque se afecta a unos para beneficiar a otros, en lugar de pensar en afectar lo menos posible a unos y beneficiar a todos. La indiferencia, la falta de visión y de compromiso se hace evidente y aflora la duda de la corrupción.

3. La urgencia del GDF por resolver el problema de la basura en el Distrito Federal, lo llevo a poner la mirada en tierras tlahuaquenses ya que, gracias a la represión cotidiana establecida (recordemos que en Tláhuac todo intento de libre expresión y manifestación por parte del pueblo, es automáticamente intimidada y violentada con policías, granaderos y panchosvillas), es posible la imposición del CIRE, que es una prioridad del gobierno de la ciudad, si no ¿dónde se va a tirar la basura defeña? En Tláhuac la posibilidad de un desastre ecológico es inminente por su singular tipo de suelo, por la conocida fuerza destructiva de los lixiviados en el subsuelo y por los gases que producen los procesos químicos de la descomposición. Es importante señalar que los habitantes de la delegación no todos hemos sido informados de las generalidades del CIRE, casi nadie sabe como va a funcionar y la tecnología que se va a utilizar para transformar la basura; lo que si es un hecho es que, con el tiempo, todos los habitantes vecinos van a ver afectada su salud con enfermedades respiratorias, de la piel, intoxicaciones y, posiblemente, hasta con algunos tipos de cáncer por la exposición continua. Es claro que se van a potencializar los enfermos y las enfermedades ¿Será por eso que construyeron el Hospital? ¿Tendrá la capacidad suficiente para atender a los enfermos por venir y a los que ya padecen enfermedades respiratorias o crónicas degenerativas, y que ahora se van a ver todavía más vulnerables por las citadas condiciones que provocará el CIRE? Nos queda claro que la salud, la vida de los demás, no les importa tanto como el gran negocio que representa la basura. ¿No debería tener cada una de las delegaciones políticas su propio CIRE y, evitar así, que se concentre en una sola el manejo “sucio” de la basura? ¿Y que podemos decir de la corrupción que esto generará irremediablemente? ¿Quién pierde y quien gana con el CIRE?

4. El manejo o control de grupos o personas “clientelares” locales se hace de formas diferentes, pero todas están sustentadas por la corrupción, la impunidad y la corporativización. De todo esto fuimos informados por personas involucradas y cuyos nombres omitimos por razones obvias: Durante el “cochinero” electoral perredista pasado, a algunos “ambulantes” de la Villa Centroamericana se les advirtió que si no votaban por Escamilla pues ya no se les iba a permitir vender ahí, a ver ¿No es la Villa Centroamericana considerada por la delegación como zona privada? Siendo así ¿La delegación puede expedir permisos “oficiales” para vender en las calles de esta unidad habitacional? ¿Cómo van a autorizar y a quienes la “vendimia” en el Hospital? Ya nos podemos imaginar como han venido coaccionando a las otras unidades habitacionales de la demarcación. Por otra parte en la delegación, si apoyan al “cuñadito” en las elecciones por venir, prometieron a sus trabajadores de base vivienda a algunos, tiempo extras y guardias a otros ¿Porque mejor no les da oportunidad de un mejor nivel de vida e integra a la estructura a los más capaces y comprometidos y hace crecer la calidad del servicio? y ¿Puede Escamilla, aun en el discurso, disponer del erario público cuando todavía ni es delegado, no se puede esperar, de todos modos lo van a “poner donde hay”? Últimamente, la imposición de personas afines a la delegación, reconocidas popularmente por su pensamiento retrógrada, en la Comisión Organizadora de la Feria de San Pedro Tláhuac, es preponderante para el “gorilato” de Tláhuac, porque al mantenerlos en sus posiciones se daría continuidad al proyecto que , se puede adivinar, tienen para las tradiciones; que es el de desaparecerlas prácticamente para darles prioridad y carácter de comercial, por los muchos “negocios” que se pueden hacer al “amparo” de una feria regional. A todas luces todo esto representa un retroceso social ya que han convertido las ferias patronales en unas autenticas “ferias del borracho”.



5. La alberca olímpica cobra muy caro, al menos yo no puedo pagarle a mis hijos la inscripción y demás, de todos modos me los rechazaron porque, como dicen; familiares, amigos y allegados de Ensástiga y de sus disfuncionarios acabaron con el cupo; al menos el delegado alcanzó a utilizarla cerrándola para hacerle a su hija su fiesta de cumpleaños. El FARO, manejado administrativa y culturalmente por la Secretaría de Cultura del DF, a pesar de ser una oferta de cultura y participación para la zona, los “encargados” no apoyan ni aceptan a todos los proyectos ni a todos los artistas de Tláhuac, únicamente aceptan lo que les envían parcialmente del “centro”, coartando así a los talentos locales; la Sala de Arte apenas comienza sus actividades por lo que no podemos comentar al respecto, habrá que ver si la va a “manejar” la Secretaria de Cultura del DF o la delegación, si la van a “prestar” o a rentar a los artistas locales para expresarse, si los talleres van a ser integrales o como los de las Casas de Cultura locales; o sea, sin proyectos y, finalmente, conocer al “experto(a)” elegido(a) para iniciar su rumbo; la pista de hielo, que también cobra, pues es un entretenimiento “gringo” que quizás no le haga tanta falta a una demarcación con tradiciones; creo que hace más falta una Mega biblioteca o un Teatro, pero la infraestructura se piensa en un sentido electoral, entonces deberían no cobrar ni un centavo a los ciudadanos para afirmar ese “populismo” que les daría más votos. El Metro es bienvenido a pesar de todos los problemas que una obra de tal magnitud conlleva, esto representa modernidad, sin embargo, también, es terreno fértil para todo tipo de codicias y ambiciones, una ocasión tremenda para los fantasmas del oportunismo, que se pasean, como sombras frotándose las manos, por los pasillos de la delegación.

Esto es lo que se esta “cultivando” para mantenerse y perpetuarse en el “poder” delegacional y, ya implantando una especie de gobierno dictatorial en Tláhuac (por eso de ciertos derechos sociales y humanos mejor ni escribimos nada), sin un pequeño atisbo de pensamiento democrático; sin sentido común y fuera de toda lógica, solo resta la posible imposición del cuñado Rubén Escamilla, bautizado popularmente como el “Burren” y que, seguramente, antepondrá en todo momento su ignorancia característica para no “ver ni escuchar” el reclamo popular; por ello, el PRD local, para muchos, se ha convertido en el

P = Partido de la

R= Represión

D= Diaria



Y así, dentro de poco, se verán cerradas definitivamente las bibliotecas y todos los centros de conocimiento e información, y se les notará, no en “caballos de hacienda”, sino en asnos pegando coces por todos lados a fin de darle fondo y forma a esa “Dicta burra” tan anunciada, y mire que los burros pegan fuerte, ¿o no? (a ver sino le tocan unos “cuantos” al que escribe).

No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

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