lunes, 13 de abril de 2009

BOLETIN

UNA COMPAÑERA PUDO VISITAR A LETY Y ESCRIBIO LA SIGUIENTE CRÒNICA, POR FAVOR LEANLA Y DIFUNDANLA POR EL MUNDO. MUCHAS GRACIAS.

CRÓNICA DE LA BOLSA DE PAPAS: EL ENCIERRO DE LETY EN EL EJIDO DE SAN FRANCISCO TLALTENCO

Es la una en la tarde, nos encaminamos una compañera, el fotoreportero, la fotógrafa y yo hacia lo que fuera La Caseta. Los granaderos al vernos intentan detenernos. Le pido al fotoreportero que saque su identificación y su cámara. Al percatarse de ello, los granaderos titubean e intentan preguntarnos algo pero el fotoreportero muy astutamente les dice:

- Buenas tardes.

- ¡Buenas tardes!, al unísono responden.

Continuamos nuestro recorrido unos 200 metros más hacia el ejido; en el pequeño bunquer donde están los granaderos nos paramos y la compañera grita:

- - ¡Leetyy! ¡Leetyy!

Justo atrás de nosotros está un camión de granaderos arriba de donde estaba La Caseta. Chiflamos por algunos segundos y por fin voltea una jovencita de 16 años que esta lavando sus trastes. Hay otros granaderos dentro del predio que inician murmullos y luego imitan nuestro chiflido. En un ademan de burla. “Sáquenme una foto”, argumentan entre risas, “estos me quieren golpear”. Se siguen riendo. Aprieto los dientes de rabia, quisiera ofenderlos pero me detengo.

Al comprobar la jovencita quienes somos hace ademanes de saludo y nosotros nos encaminamos hacia la vereda que atraviesa lo que hace apenas tres días era un canal que contenía agua del ejido. Sale de su casa Lety y se acerca a los límites donde nos separa una cerca de alambres de púas. A un costado en una casucha improvisada nos observan más granaderos.

Nos acercamos más. La compañera que nos acompaña abraza con mucha fraternidad entre los alambres de púas a Leticia y le comenta muy quedo:

- Te traje hoy solamente papas…

Entre los alambres le pasa una bolsa pequeña con papas y otra de cebollas. Y luego le dice:

- Estos compañeros son fotoreporteros y vienen a cerciorarse que están ustedes aquí.

- Nosotros solo podemos tomar fotografías, ese es nuestra labor. Dice él.

- Esta bien las imágenes no engañan. Comenta alguien.

Leticia permanece ensimismada, se recarga en uno de los postes que se extiende a la orilla del predio en los que se apila la cerca de púas. Aprieta con fuerza las bolsas de comida. Sus labios secos intentan sonreír. Antes de esto ella se veía reluciente y oliendo siempre a perfume. Ahora su rostro se ve cansado y polvoriente y trae la ropa y los zapatos llenos de tierra. La compañera que le lleva las papas dice que la ve entera. Y le da ánimos. Ella no habla nada. Yo la veo triste y me duele verla entre los alambres de púas. Los fotoreporteros no dejan de activar su cámara. Yo saco mi cámara y tomo algunas fotos.

- Ojalá –dice alguien- los puedan llevar a la casita que esta aquí derecho, señalando al sur, pues parece que ahí esta viviendo otras personas, que no se han salido y parece que también hay niños pues se escuchan sus voces. También pueden fotografiar como se llevaron varias de las cajas de jitomate y las echaron en esta parte, -señalando al norte- para tapar el canal. Voy a preguntarles a ellos si pueden pasar.

Se acerca a uno de los granaderos que se encuentran recostados en la carpa improvisada, uno de ellos se adelanta a alcanzar a un hombre medio robusto de aspecto fuerte que se acerca:

- ¿Nos puede permitir pasar?- dice el fotoreportero- a tomar algunas fotografías, tenemos una cita con la señora Leticia para observar cómo esta viviendo.

- Entren por la puerta principal –contesta un granadero.- es mejor. No los puedo dejar pasar, no es nada personal pero entiendan.

- Claro – contesta el fotoreportero.- nosotros entendemos que es tu trabajo. ¿Dónde esta la puerta?

- De aquel lado- dice el granadero- donde se ve que están los tráiler. ¿Si van a ir? Para acercarme y hablar con quien puede autorizar.

- Si, vamos. –dice el fotoreportero.-

- Ahorita nos vemos… - le decimos a Lety, en una especie de despedida.

Empezamos a bajar nuevamente entre el canal y nos atoramos con el alambre de púas, y nos encaminamos a la salida. No nos van a dejar entrar, así nos engaña, pero vamos no perdemos nada y a lo mejor nos dejan entrar.

Nos salidos de lo cercado y caminamos hacia la Av. Tláhuac, Ahí tomamos el microbús. Desde éste vimos al granadero caminar rumbo a la única puerta de acceso al predio. Nos bajamos frente a la entrada llamada El Triangulo. Después de esperar cerca de 10 minutos vemos como el granadero se acerca a uno de los uniformados y este a un hombre, alto de tez morena clara, que sale de manera bastante altiva, esperando que plantemos nuestra necesidad.

- Tengo una cita con la señora Leticia- dice el Fotoreportero- y como la puerta por donde acostumbro acceder ya no existe y propiamente la única forma de entrar es por esta puerta pues venimos hasta aquí para poder acceder a su domicilio.

Mientras el fotoreportero estaba planteando esta situación, mucho antes de terminar, el hombre ya estaba negando con la cabeza y al terminar él compañero de hablar ratificó la negativa. No pudimos pasar. Tampoco pudimos pasar a ver Félix.

Atentamente: Juana

TLALTENCO REBELDE!!!!!!!!!!!!!!!

UNIÓN DE PUEBLOS ORIGINARIOS DE LA CIUDAD DE MÈXICO

p.d. la chica que me da la crònica me pidio que se le citara. Haz lo mismo compañero...


No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

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