martes, 3 de marzo de 2009

Temen que Línea 12 dañe patrimonio

Temen que Línea 12 dañe patrimonio

Mediante una procesión, este sábado se eligieron a los nuevos mayordomos de los pueblos de Culhuacán.

Piden replantear la ruta del transporte colectivo

Dora Luz Haw
REFORMA

Ciudad de México (2 marzo 2009).- La construcción de la Línea 12 del Metro sobre Avenida Tláhuac es una medida antidemocrática y discriminatoria que atenta contra el patrimonio intangible de Culhuacán, advierte María Elena Morales Anduaga, titular de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Es antidemocrática, explica, porque se ignoran las demandas de los pobladores originarios quienes han exigido que no se ubique el metro sobre esta vialidad puesto que afectaría más de 40 fiestas y costumbres religiosas que realizan anualmente desde hace varios siglos, y discriminatoria porque a diferencia del trato que se le ha dado a la gente de las Lomas (quienes se han quejado por la construcción de un distribuidor vial), a los vecinos de Culhuacán se les ha ignorado.

Esta avenida ubicada en la delegación Iztapalapa es, desde la época prehispánica, espacio en el que se desarrolla un calendario ritual que otorga a estos pueblos vitalidad y un sentido de identidad, comunidad y pertenencia.

"En cuanto comiencen las obras y la avenida sea ocupada por el Metro, dejarán de existir estas expresiones vivas de una cultura que pertenece a todos los mexicanos", dice Carmen Piña, quien junto con unos 30 habitantes de los once barrios que conforman este pueblo, manifiestan su preocupación.

Reunidos en el Ex convento de Culhuacán, con sus estandartes religiosos en mano y dispuestos a defender lo que para ellos es razón de vida, los patronos explican a REFORMA que a sus muertos los cargan en hombros porque jamás han utilizado carrozas y, para llevarlos a la iglesia y luego al panteón, donde por décadas han enterrado a sus difuntos, atraviesan caminando esta avenida en procesión solemne.

Por allí también tienen paso las celebraciones patronales, así como aquellas donde participa todo el pueblo de Culhuacán, por ejemplo, la peregrinación a la Basílica de Guadalupe, el último viernes de noviembre, a la que acuden miles de devotos.

Gobierno incongruente
Morales Anduaga y el experto en patrimonio cultural Francisco Javier Zamora Quintana, quienes desde 2002 desarrollan un proyecto de investigación en el Cerro de la Estrella a fin de lograr la Declaratoria de Zona de Monumentos Arqueológicos, consideran que ésta imposición por parte del Gobierno del DF demuestra una incongruencia política.

Marcelo Ebrard aseguró en mayo de 2007, al recibir el bastón de mando de los pueblos originarios, que una de sus prioridades era promover la inserción de las etnias en el futuro de la Ciudad, incluso lanzó un Programa de Apoyo para este sector.

"Al devorar a sus pueblos originarios, la Ciudad de México se destruye a sí misma", advirtió el año pasado Pablo Yanes, director del Consejo de Evaluación de Desarrollo Social del DF, al presentar el Atlas de Los Pueblos Originarios de la Ciudad de México.

Además, aseguró que la sustentabilidad de la capital exige detener la "geofagia" (mancha urbana) en la zona donde radican estos pobladores.

"En el discurso, el Gobierno Capitalino ha dicho que se preocupa por estos pueblos, pero en la práctica no es así. ¿Por qué no se han sentado a discutir con ellos? ¿Por qué no buscan un trazo que afecte menos este patrimonio", insiste la investigadora.

Oídos sordos
Para los habitantes que no tienen ese sentido de arraigo porque llegaron a vivir ahí por otras circunstancias, ésta demanda les parece absurda.

"Qué bueno que se van a terminar estas fiestas. Pasan días y días echando cuetes y entorpecen el tráfico con sus peregrinaciones. Sólo buscan pretextos para no ir a trabajar. Tan mal que está el País y ellos gastando en fiestas", dice la vecina Evelia Iturriaga.

Morales Anduaga explica que a quienes viven en una sociedad apática, individualista y competitiva, les es difícil entender que en estas fiestas de gran raigambre histórica tienen lugar expresiones de solidaridad, correspondencia y comunidad importantes. Los elementos de orden simbólico son fundamentales para ellos, por eso conciben la vida de manera distinta. Es entonces cuando surge la intolerancia.

Los culhuas aseguran que no están en contra de la urbanización y reconocen que es indispensable una línea de Metro, sin embargo, piensan que es indispensable replantear la ruta y exigen ser escuchados.

María Paz Fragoso, explica que el pasado 28 de octubre realizaron una manifestación pública, en Avenida Taxqueña y Tláhuac, que fue reprimida por granaderos. También han enviado varias cartas al Jefe del Gobierno Capitalino, Marcelo Ebrard, e incluso se han acercado a la Asamblea Legislativa del DF, pero hasta ahora, nadie ha negociado con ellos.

Posibles vestigios
Además de afectar la cultura de Culhuacán, la línea 12 del Metro dañará patrimonio arqueológico, advierten los expertos en patrimonio cultural María Elena Morales Anduaga y Francisco Javier Zamora Quintana.

Los investigadores explican que tras diversas exploraciones se ha constatado que existen vestigios de construcciones, chinampas y tierras de cultivo que arqueológicamente resultan importantes.

"Estamos acostumbrados a pensar que lo único que hay que conservar son las grandes pirámides y eso ha ocasionado que se pierdan evidencias arqueológicas fundamentales", asegura Zamora.

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