miércoles, 11 de marzo de 2009

El asunto de los lixiviados en el centro de reciclado de Tenerife, España, y como será en sierra Santa Catarina, México

Los lixiviados arrastran las sustancias tóxicas producidas en el vertedero. La Agencia de Medio Ambiente de EE.UU. (USEPA) ha analizado hasta 200 compuestos diferentes presentes en los lixiviados en los vertederos de residuos sólidos urbanos. Algunos como cloruro de vinilo, cloruro de metilo, tetracloruro de carbono, clorobencenos (de los que destaca el hexaclorobenceno, por su toxicidad) y arsénico son sustancias cancerígenas.

Al igual que el resto de las sustancias organocloradas, son persistentes y bioacumulativas en todos los eslabones de la cadena trófica.

El plomo, cadmio y el mercurio son metales pesados presentes en los lixiviados de los vertederos. El plomo procede principalmente de las baterías de los coches y de aparatos electrónicos, plásticos, vidrio, cerámica, pigmentos, etc. El plomo ocasiona lesiones cerebrales en los niños e hipertensión arterial en adultos. El mercurio produce lesiones renales y neurológicas.

Las fuentes de cadmio y mercurio son fundamentalmente las pilas. El cadmio, además, se encuentra en los aparatos electrónicos, plásticos, etc.; produce lesiones renales y hepáticas.

La contaminación del agua de los pozos y acuíferos tiene consecuencias perjudiciales para la salud humana y degradan el medio marino.

En el caso del vertedero de Arico se consideró en un principio que el vaso del vertedero era impermeable. Con el tiempo ha quedado demostrado que esto no sólo no es así sino que las dimensiones del problema en toda la zona son muy importantes. De hecho, en las paredes de los barrancos de la zona proliferan "manantiales" de este elemento. Con las lluvias la magnitud del problema se agrava considerablemente. Pese a ello las autoridades responsables se empeñan en negar la evidencia.


No al BASURERO en Tláhuac, No al CIRE en Tlaltenco

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