viernes, 13 de febrero de 2009

Palabras pronunciadas en el Parlamento de Derechos Humanos por J. Ricardo Ovando Ramírez el 29 de enero del 2009 al interior del palacio legislativo de San Lázaro, Ciudad de México.
Retirada sustentable y basura cero son la solución.

Un virus ineficiente y depredador mata al organismo huésped donde se aloja, mientras que un virus eficiente e inteligente vive junto con él.

Sería terrible para la tierra si nos perdiera… es a través de nuestros ojos que ella observa su propia belleza.

James Lovelock, científico británico. “La venganza de GAIA” 2006.


La ciudad de México y sus áreas conurbadas corren el grave riesgo de sufrir una crisis de basura como la ocurrida en Cuernavaca Morelos en Septiembre-Octubre del 2006, cuando vecinos de la comunidad de Alpuyeca, municipio de Xochitepec bloquearon el tiradero a cielo abierto en Tetlama, cansados de que ese basurero diera servicio a Cuernavaca sin recibir beneficio alguno y si perjuicios como proliferación de fauna nociva y enfermedades.

Toneladas de basura se pudrieron en la capital de Morelos por semanas hasta que el problema se trasladó a otros lugares, como el Estado de México, donde ahora se reciben esos desechos en los llamados rellenos sanitarios; muchos de los cuales, por cierto, están siendo cerrados. Ya desde agosto de 2005 el entonces titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) advirtió que en nuestro país “Al no tener el control de depósitos y un manejo adecuado de los residuos que terminan en basureros a cielo abierto, cañadas, ríos y playas, convertimos a éstos en sitios peligroso que representan un riesgo muy alto para la ciudadanía”.

Indico que en México se generan 320 000 toneladas anuales de PET (Tereftalato de Polietileno), los cuales tardan más de mil años en degradarse, y si ello se traduce en cantidades unitarias, “deberíamos estar hablando de 10 mil millones de envases de PET generados en el país”. Agregó que 36 mil empresas generan unos ocho millones de toneladas anules de residuos peligrosos, la mitad de los cuales no están bajo control de autoridades federales; por si esto fuera poco remató alertando que “el país consume casi 25 millones de baterías anuales, de las que tampoco hay control para su reciclamiento y confinamiento, y en su mayoría terminan en tiraderos a cielo abierto o en rellenos sanitarios lo que representa un alto riesgo para la salud de las personas y los ecosistemas”. Si a lo anterior le agregamos que no existe una política para promover el composteo de los residuos orgánicos municipales la situación empeora.

Al parecer, las cosas no han cambiado del 2005 a la fecha porque la actual discusión en el sentido de si se cierra o no ese enorme tiradero llamado bordo de Xochiaca--que por cierto recibe 25 500 toneladas diarias de residuos sólidos--demuestra que hay una ausencia total de políticas tendientes a solucionar definitivamente el problema que aquí exponemos: la explosiva cantidad de basura tóxica o doméstica “que el modelo de desarrollo y consumo” nos condena a sufrir.

Pues bien, ante el descrédito de los tiraderos a cielo abierto y los rellenos sanitarios, algunos gobernantes sacan ahora nuevamente a relucir el trapo sucio de la incineración como una solución al gravísimo problema de los desechos sólidos. Los ahora pomposamente llamados Centros Integrales de Reciclaje y Energía (CIRES), que en realidad son proyectos que usan tecnologías conocidas como de tratamiento térmico--gasificación, gasificación por plasma, pirolisis, arco de plasma--están brotando como hongos después de la lluvia, para supuestamente, acabar con el problema que representa tan monstruosa cantidad de basura. Sin embargo, organizaciones ambientalistas como la Alianza Global contra la Incineración y sus Alternativas (GAIA); Greenpeace México; y en Centro de Análisis y Acción en Tóxicos y sus Alternativas (CAATA), entre muchos otros, han demostrado que “Existe evidencia científica de que la incineración y las tecnologías de tratamiento térmico similares son fuentes generadoras de contaminantes con graves efectos dañinos a la salud y medio ambiente.

La incineración genera contaminante en gases chimenea, cenizas (de fondo y volátiles) filtros, líquidos de lavado y emisiones fugitivas; generan nuevos contaminantes como dioxinas, furanos y bifenilos pulictorados (PCBs) además de naftalenos policlorados, bencenos clorados, hidrocarburos poliaromáticos (PAAHs), numerosos compuestos orgánicos volátiles; y diversos metales pesados (plomo, cadmio, arsénico, cromo y mercurio), y son fuentes de dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno que son gases de efecto invernadero”.

“Las dioxinas y furanos son contaminantes que se generan de manera no intencional y son muy persistentes pudiendo estar décadas en el medio ambiente y son bioacumulables en la cadena alimenticia. Estos componentes traspasan la placenta y llegan a contaminar la leche materna. También ponen en riesgo especialmente, la salud de la población infantil y mujeres embarazadas, violando sus derechos humanos reproductivos fundamentales”.

“La incineración y las tecnologías similares no hacen desaparecer los residuos peligrosos, sólo reducen aparentemente su volumen, pero dispersan y concentran los contaminantes”.

Por ejemplo: si se seleccionara la incineración para el tratamiento de los residuos sólidos en el D.F., se generarían más de 1 400 toneladas diarias de cenizas tóxicas que deberían disponerse como residuos peligrosos”.

“Existe evidencia epidemiológica de los graves efectos a la salud de las poblaciones que viven cerca de los incineradores y que incluyen distintos tipos de cáncer (Sarcoma en tejido blando y linfoma No-HodgKin’s, cáncer de pulmón, cáncer de laringe, cáncer del hígado y cáncer infantil), efectos en el sistema respiratorio, malformaciones congénitas, embarazos múltiples y diversos problemas hormonales”.

“Los CIRES plantean incinerar la basura para generar energía eléctrica, pero esto sólo aumentará las emisiones de gases de efecto invernadero responsables del cambio climático. Los incineradores emiten más dióxido de carbono por Kw hora de electricidad generada que las centrales térmicas que operan con carbón, con gas o con fuel oil. Por otra parte, el reciclaje ahorra de 3 a 5 veces más energía que lo que se pueda generar en un incinerador, y también reduce las emisiones provocadas por la extracción, el transporte y el procesamiento de materia prima. Aunque los CIRE plantean hacer compatible el reciclaje de materiales y la incineración, en la práctica un gran número de materiales con potencial reciclable acabarán en los incineradores o tecnologías similares, pues para ser rentables se alimenta de volúmenes crecientes de basura, sobretodo si se plantea meter a la inversión privada en ellos, por lo que no contribuyen en nada a la reducción en la generación de residuos tóxicos”.

“Es muy importante señalar que el convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes (COPs), firmado y ratificado por el gobierno mexicano señala a los incineradores como una de las principales fuentes de formación y liberación de COPs como las dioxinas. Dicho convenio establece en su artículo 5 LA OBLIGACIÓN DE REDUCIR DE MANERA CRECIENTE HASTA LOGRAR SU ELIMINACIÓN TOTAL LAS FUENTES GENERADORAS DE DIOXINAS Y FURANOS, Y OTROS COPs GENERADOS DE MANERA NO INTENCIONAL; y también se establece que los gobiernos deben de exigir las mejores técnicas disponibles y considerar de manera prioritaria la evaluación de alternativas que no generen y liberen esos COPs”.

En conclusión y considerando todo lo anterior solicitamos que en esta soberanía se promueva y se legisle una retirada sustentable de todos aquellos proyectos que violan los derechos humanos a la salud y a un medio ambiente sano. Así mismo solicitamos se promueva el respeto al convenio de Estocolmo firmado y ratificado por el gobierno mexicano.

Ya para finalizar hacemos entrega del proyecto denominado BASURA CERO a nuestros diputados para que se revise y se legisle a favor del mismo ya que es un proyecto viable y ecológicamente sano para el mundo, recordándole a nuestros legisladores que hay más de 100 ciudades y municipios que han establecido la estrategia de basura cero para reducir de manera creciente la generación de residuos sólidos, incrementar su reuso, reparación y reciclaje sin incineración. Por ejemplo, la ciudad de Buenos Aires, en Argentina, aprobó su ley de basura cero en el 2005, al igual que Rosario en la provincia de santa Fe en el 2008. En Canadá, destaca el caso de Nueva Escocia y en Estados Unidos la ciudad de San Francisco, y más recientemente el de Austin, Texas.

Esperando sea tomada en cuenta esta propuesta, damos a ustedes las gracias por su atención.


1 comentarios:

ROHU dijo...

bonito blog y con contenido casi todosestan vacios sigue vsi vas por buen camino.