viernes, 20 de febrero de 2009

La ciudad que dejó de ser ejemplo

Opinión de
(Juan José Huerta | )

La ciudad que dejó de ser ejemplo

Juan José Huerta | Opinión
Viernes 20 de Febrero, 2009 | LA CRONICA

Aparte de su influencia política, económica y cultural, la ciudad de México fue durante muchos años el punto de referencia en el progreso urbano de este país. Memorables monumentos, obras públicas, federales y municipales, y políticas de desarrollo urbano marcaron el rumbo: decimonónicos como el Paseo de la Reforma y, en el siglo XX, por sólo mencionar algunos, la apertura de bellas perspectivas como las avenidas 20 de Noviembre o 5 de Mayo, con vista a un majestuoso Zócalo, el Ángel de la Independencia, el Palacio de Bellas Artes, el Viaducto Piedad, la Ciudad Universitaria, el Museo de Antropología, los mercados públicos, el gran complejo de Tlatelolco, represas de agua en cerros del poniente, la Ciudad Deportiva, el Metro, la 2ª. Sección del Bosque de Chapultepec; vaya, hasta los ejes viales, que facilitaron la movilidad vehicular sin romper el horizonte urbano. No quiere decir esto que la administración citadina haya estado exenta de errores; los hubo, y graves —como el disecado del lago de Texcoco o permitir la ocupación y consecuente destrucción del importante paraje ambiental del Pedregal de San Ángel; la apertura especulativa de una carretera al Ajusco y la invasión de esa importante reserva natural— pero en general la ciudad fijaba el norte al desarrollo urbano en el país.

Empero, a partir del terremoto de 1985, con antecedentes desde 1968, sucede un contradictorio fenómeno: el progreso de la sociedad civil, su activismo en defensa de los derechos ciudadanos y la democratización formal del sistema político de la ciudad, pero con debilitamiento de la autoridad del gobierno local para orientar las múltiples facetas del desarrollo urbano. Se malogra, así que la voluntad ciudadana se refleje adecuadamente en programas públicos de interés común, sino que éstos responden más bien a componendas clientelares en beneficio sobre todo de líderes de grupos diversos, desde desarrolladores inmobiliarios hasta ambulantes, a intereses pecuniarios ligados a administradores públicos o a prebendas otorgadas a compinches políticos.

Resultado: ciudadanía sin representación real, pobres finanzas públicas locales, falta de soluciones técnicas y con visión de largo plazo al desarrollo urbano, que deviene anárquico, insuficiente y no autosustentable.

La ciudad de México dejó de ser ejemplo... a no ser en la pobreza de proyectos públicos, como...

BASURA. Se ha dejado empeorar el problema de la disposición de residuos sólidos, líquidos y peligrosos, y los avances virtuales, como la Ley de Residuos Sólidos y su reglamento, no son aplicados ni siquiera por las mismas autoridades encargadas de su ejecución. Apenas se recicla un 10 por ciento de residuos, y el resto se deposita en el megatiradero del Bordo Poniente, prácticamente saturado. 

El GDF pretende aplicar un nuevo esquema altamente centralizado, que llama Centros Integrales de Reciclado y Energía (CIRE’s), megaplantas industriales con costo de ocho mil millones de pesos cada una, concesionadas a inversionistas privados, de los cuales intenta construir cuatro, Tláhuac para empezar, en suelo de conservación y de usos agrícolas, en lugares donde se encuentran los mantos freáticos más importantes y vitales de la cuenca, lo que compromete aún más la recarga del acuífero del Valle de México, donde la ciudad extrae el 58 por ciento del agua que consume (otro serio problema).

Organizaciones ciudadanas están demostrando plenamente que los CIRE’s son contrarios a la esencia misma de sustentabilidad y buena gestión del medio ambiente, y que el GDF no da atención al reciclamiento efectivo de residuos y al concepto de “Basura 0”, como ocurre en numerosas ciudades del mundo. “Basura Cero plantea la adopción de medidas dirigidas a la reducción de la generación de residuos, la recuperación y el reciclado así como también la disminución de la toxicidad de la basura y la asunción de la responsabilidad del fabricante sobre sus productos” (definición del gobierno de la ciudad de Buenos Aires).

TRANSPORTE DE PERSONAS Y EFECTOS. De los problemas más graves, por la falta de desarrollo y mantenimiento de sistemas de transportación masivos y/o eficaces, la primitiva, o francamente inexistente, ingeniería de tránsito aplicada para agilizar la circulación de vehículos, la “política de megaobras” (como puentes y “deprimidos”) exacerbada ahora por el GDF, que lejos de resolver las dificultades del tránsito induce mayor circulación vehicular, que a su vez requiere nuevas obras de ese tipo, que además desnaturalizan el paisaje de la ciudad.

Como consecuencia, en materia de aire limpio tampoco andamos nada bien, especialmente en lo que hace a ozono y partículas suspendidas (y no sabemos si también otros materiales peligrosos que no están siendo monitoreados), a pesar de que la Comisión Ambiental Metropolitana se ufane de que “la ciudad de México logró que 2008 fuera el mejor año en términos de calidad del aire”. 

El experto del Instituto de Física de la UNAM, Héctor G. Riveros Rotgé expone que no funciona el Hoy no Circula y constata que los miles de taxis y microbuses que circulan en el DF tienen emisiones mayores que los 3 millones 700 mil autos particulares (Milenio, 17feb09).

En su defensa, el director general de Gestión de Calidad del Aire del DF, Víctor Hugo Páramo, aseguró que el mayor éxito del Hoy no Circula es “que provoca que la población renueve sus vehículos constantemente, lo cual genera que se mejore la tecnología”. Pero antes, el secretario de Transporte y Vialidad, Armando Quintero, había dicho que en la ciudad de México “casi 75 por ciento de la población se transporta en vehículos de la década de los ochenta. Esto debido a que microbuses, taxis y otros medios de transporte masivo tienen entre 20 y 30 años de antigüedad, a pesar de que su vida útil era de 10”.

¿A quién le creemos?

Y no hay, además del Hoy no Circula, ninguna otra política

visible del GDF para abatir la contaminación aérea, aunque también en el papel existe el Programa Integral Contra la Contaminación Atmosférica y los Programas para Mejorar la Calidad del Aire del Valle de México 1995-2000 y 2002-2010. El mismo gobierno local agrava el problema con la falta de control de contaminación atmosférica en las grandes obras que realiza, o cuando los miles de barrenderos o jardineros que emplea levantan cotidianamente nubes de polvo al realizar de la manera más arcaíca sus tareas.

Necesitaríamos mucho espacio para hablar de la crisis del agua potable, la invasión de espacios públicos, áreas chinamperas, humedales y suelo de conservación, el pasmo en que cayó el programa de reubicación de ambulantes, la lenidad ante la proliferación de anuncios espectaculares, envolventes y otros tipos de publicidad callejera en esta pintarrajeada ciudad, los problemas graves de inseguridad…

Y la pobreza en las finanzas públicas. El GDF dispone en 2009 de ingresos por apenas 122.6 mil millones pesos, de los cuales para inversión solamente 30.8 mil millones, cifras insignificantes para una ciudad tan grande y con tantas carencias. Un botón de muestra: la secretaria de Desarrollo Económico del GDF anunció con bombo y platillos una “cirugía mayor” a los 317 mercados públicos, “para rescatarlos del olvido y abandono en el que se encuentran”, sí, con apenas un presupuesto “histórico” de 400 millones de pesos (1.26 millones para “cirugía mayor” en cada mercado).

Por eso las autoridades de la ciudad de México buscan privatizar muchas obras o servicios, lo cual no sería descartable de entrada siempre y cuando los proyectos respondieran a un verdadero desarrollo sustentable a largo plazo, lo que no es el caso, obviamente, del Megatúnel de Reforma, el Tranvía del Centro Histórico, o los CIRE’s, por sólo mencionar unos cuantos.

Y cuando hay un manejo financiero cuestionable: la paraestatal Capital en Crecimiento, creada para atraer inversiones privadas, será reestructurada “por la falta de rigor en el manejo de los recursos públicos con que operaba”, y luego que “el Fideicomiso Innova DF —del que se financiaba— se encuentra bajo una auditoría y en proceso de cierre”.

¡Ah!, y como la crisis económica pone en duda la participación privada en esas obras, el GDF busca ahora opciones de financiamiento con el gobierno federal, que esperemos tenga más sentido de lo que verdaderamente necesita la ciudad (aunque no podemos estar tan seguros de eso).

Pero eso sí, cómo gasta millones de pesos el GDF en imagen del jefe de Gobierno y en proyectos frívolos, el último de éstos el forzado Bésame mucho, tendente a apoyar un pretendido nuevo lema de la ciudad, pobre parodia del original I love NY.

FUENTE  http://www.cronica.com.mx/notaOpinion.php?id_nota=415943

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