sábado, 3 de enero de 2009

TLAHUAC EN PELIGRO

El basurero detonará más problemas

FLOR CANSECO
MILENIO
3/01/09


Ante la presión que tiene el gobierno capitalino por habilitar una parte de la Sierra de Santa Catarina como relleno sanitario, la diputada local Elvira Murillo destacó los problemas que provocaría la obra en la zona.

Ciudad de México.-- Ante el inminente cierre del tiradero Bordo Poniente, el gobierno del Distrito Federal apresura el proyecto de construcción del Centro Integral de Reciclamiento y Energía en la Sierra de Santa Catarina, delegación Tláhuac, donde llegarán más de 12 mil toneladas de desechos.

La oposición de los pequeños propietarios en ceder sus parcelas, que representan un total de 360 hectáreas, podría obligar al Gobierno del Distrito Federal a realizar nuevas expropiaciones.

La diputada de Acción Nacional por Tláhuac, Elvira Murillo, reconoció que ante la presión que tiene el gobierno por habilitar una parte de la Sierra de Santa Catarina como relleno sanitario, Marcelo Ebrad podría recurrir nuevamente a la expropiación de predios.

“Para lograr su propósito y continuar con su gobierno de represión, imposición y autoritarismo”, debido a la oposición que existe de los habitantes ante el CIRE, indicó.

La construcción del CIRE, dijo, traería consigo severos problemas viales, “porque diariamente entrarían a la comunidad más de mil 500 tráileres con contenedores de desechos sólidos “y la demarcación no cuenta con avenidas para el flujo vehicular, sólo contamos con una vialidad para entrar y salir de Tláhuac”.

Murillo indicó que otro de los problemas que generaría la creación del basurero es el crecimiento de asentamientos irregulares, porque los pepenadores y familias que viven del negocio de la basura se trasladarían a Tláhuac, “al quedarse sin trabajo, por el cierre del Bordo Poniente, emigrarían hacia el nuevo relleno sanitario”.

La también integrante de las comisión de Desarrollo Rural y Asuntos indígenas, manifestó su preocupación al expresar que el suelo de Tláhuac es arenoso y ello permite que se recarguen los mantos acuíferos, por lo que, dijo, es riesgoso que el CIRE se construya en la zona de recarga del manto freático, “porque los lixiviados (filtración de agua por cualquier material permeable) podrían contaminar el agua que consumimos todos los capitalinos”.

Desde el mes pasado ya se le solicitó información al gobierno del Distrito Federal sobre los detalles de la creación del CIRE; sin embargo, “a la fecha no hemos tenido respuesta, tampoco de la Secretaría de Medio Ambiente para que nos explique el impacto ambiental que generará la obra en la delegación Tláhuac”.

MILENIO también solicitó información a la Secretaría de Obras; sin embargo, el coordinador de prensa de dicha área, Alberto Carrillo, se negó a concretar la entrevista con Jorge Arganis, titular de la dependencia.

En tanto, el presidente del Partido Verde Ecologista de México en el Distrito Federal, Jorge Legorreta, exhortó al gobierno de la ciudad a que antes del primer trimestre de 2009 habilite el relleno sanitario que sustituirá al Bordo de Xochiaca.

Al hacer mención que el gobierno de Ebrad obtuvo una suspensión provisional que le otorgó el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa para que continúe depositando los residuos en el relleno del Bordo de Xochiaca —después del plazo que le había dado la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, del 15 de enero de 2009, como fecha máxima para el cierre
del basurero—, el también senador consideró que el gobierno de la ciudad no debe utilizar la suspensión provisional como pretexto para prolongar la vida útil del tiradero, ante el riesgo de que los lixiviados se mezclen con los mantos acuíferos.

A su vez, pequeños propietarios y campesinos de San Francisco Tlaltenco, Tláhuac, aseguraron que las autoridades de la ciudad ya iniciaron con las obras del CIRE, “con el pretexto de recuperar y mantener los caminos que se dirigen al Cerro de Guadalupe”, cordillera de la Sierra de Santa Catarina, los han despojado y violentados en su propiedad privada.

En un recorrido que efectuó MILENIO con los afectados y con el director general de Desarrollo Económico y Rural de Tláhuac, Víctor Cadena, los campesinos mostraron cómo maquinaria de la demarcación política ha destruido fauna y flora, además de arrasar con cercas, bardas y linderos, sin que sus propietarios hayan autorizado el ingreso a sus terrenos de cultivo.

En la ampliación de caminos se han derribado más de 50 árboles y destruido flora y fauna en un área lineal de ocho kilómetros, además de que “las máquinas han arrasado con cercas, bardas, rejas y linderos, con la finalidad de ampliar las veredas que teníamos, en las cuales entrábamos con nuestros animales para cultivar las tierras”, expresó el ejidatario Dionisio Chávez, de 78 años.

“Sin nuestra anuencia y con el pretexto de que arreglarían los brechas, en cada uno de nuestros predios de cultivo nos han quitado de uno hasta seis metros lineales para que se amplíen los caminos”, agregó el campesino Gabriel Reyes.

Ante el enojo de los campesinos por las obras que se llevan a cabo, el director general de Desarrollo Económico y Rural de Tláhuac justificó que las obras las efectúa la Semarnat por medio de la Comisión Nacional Forestal, con una inversión de 225 millones de pesos para el programa de Recuperación y Mantenimiento de Caminos Rurales.

Flor Canseco/Milenio Diario

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